• Autor: Noelia Ortega Ayala La Liebre y La Tortuga
  • Érase una vez una liebre y una tortuga que vivían en el mismo bosque. La liebre siempre andaba a toda prisa y a la pobre tortuga le decía: “Torpe que eres una torpe, quita del medio”. Hasta que un día la tortuga le dijo: “ ¡Ya está bien!, alguien debería enseñarte que con tanta prisa no se va a ningún sitio”.
  • Al día siguiente acordaron hacer una carrera. El juez zorro se disponía dar la salida y la liebre decía- “retírate tortuguita y no te avergüences a tí misma”. La tortuga respondió- “cállate y dedícate a correr”. ¡Haz clic aquí para comenzar la carrera!
  • La liebre salió pitando dejando atrás a la tortuga. Todos animaban a la tortuga, que iba muy despacito. La liebre miraba hacia atrás para ver a la tortuga.
  • Por allí pasó un granjero con la carreta llena zanahorias, y la liebre no puedo resistir la tentación. “Comeré una cuantas zanahorias y seguiré con la carrera”, pensó. ¡Haz clic en la zanahoria para llamar a la liebre! ¡Haz clic en la liebre para continuar la historia!
  • La liebre pensó que la tortuga iba demasiado lenta y que por comerse unas zanahorias no lo iba a pillar. Y se sentó tranquilamente al borde del camino.
  • Al comer tantas zanahorias, le entró sueño y quiso echar una cabezadita. “¡Sigue, sigue!”, gritó a la tortuga, “eres tan lenta que me dará tiempo de echar una siesta. En cuanto despierte seguro que te alcanzo”. La tortuga, mientras, siguió su camino, despacito, pero sin parar.
  • Pero la liebre durmió demasiado y la tortuga se acercó a la meta. En cuanto la liebre despertó empezó a correr pero la tortuga ya había llegado a la meta. Todos sus amigos la esperaban con los brazos en alto.
  • La liebre no podía creer lo que estaba sucediendo. ¡La tortuga había ganado! Allí estaban todos los animales vitoreando a la tortuga. ¡Haz clic en la bandera para ayudar a la tortuga! ¡Haz clic en la tortuga para conocer el final de la historia!
  • La tortuga lo había conseguido poco a poco, había ganado. “Esto me ha pasado por burlarme del más débil”- dijo la liebre. La liebre había tenido su merecido y se lo dio la tortuga torpe y lenta de la que se había burlado. FIN
  • ¿Cuál es la moraleja? Haz clic para conocerla NO TE RÍAS DEL DÉBIL PUES ALGÚN DÍA TE PUEDE DAR UNA GRAN LECCIÓN.
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La liebre y la tortuga

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  • Autor: Noelia Ortega Ayala La Liebre y La Tortuga
  • Érase una vez una liebre y una tortuga que vivían en el mismo bosque. La liebre siempre andaba a toda prisa y a la pobre tortuga le decía: “Torpe que eres una torpe, quita del medio”. Hasta que un día la tortuga le dijo: “ ¡Ya está bien!, alguien debería enseñarte que con tanta prisa no se va a ningún sitio”.
  • Al día siguiente acordaron hacer una carrera. El juez zorro se disponía dar la salida y la liebre decía- “retírate tortuguita y no te avergüences a tí misma”. La tortuga respondió- “cállate y dedícate a correr”. ¡Haz clic aquí para comenzar la carrera!
  • La liebre salió pitando dejando atrás a la tortuga. Todos animaban a la tortuga, que iba muy despacito. La liebre miraba hacia atrás para ver a la tortuga.
  • Por allí pasó un granjero con la carreta llena zanahorias, y la liebre no puedo resistir la tentación. “Comeré una cuantas zanahorias y seguiré con la carrera”, pensó. ¡Haz clic en la zanahoria para llamar a la liebre! ¡Haz clic en la liebre para continuar la historia!
  • La liebre pensó que la tortuga iba demasiado lenta y que por comerse unas zanahorias no lo iba a pillar. Y se sentó tranquilamente al borde del camino.
  • Al comer tantas zanahorias, le entró sueño y quiso echar una cabezadita. “¡Sigue, sigue!”, gritó a la tortuga, “eres tan lenta que me dará tiempo de echar una siesta. En cuanto despierte seguro que te alcanzo”. La tortuga, mientras, siguió su camino, despacito, pero sin parar.
  • Pero la liebre durmió demasiado y la tortuga se acercó a la meta. En cuanto la liebre despertó empezó a correr pero la tortuga ya había llegado a la meta. Todos sus amigos la esperaban con los brazos en alto.
  • La liebre no podía creer lo que estaba sucediendo. ¡La tortuga había ganado! Allí estaban todos los animales vitoreando a la tortuga. ¡Haz clic en la bandera para ayudar a la tortuga! ¡Haz clic en la tortuga para conocer el final de la historia!
  • La tortuga lo había conseguido poco a poco, había ganado. “Esto me ha pasado por burlarme del más débil”- dijo la liebre. La liebre había tenido su merecido y se lo dio la tortuga torpe y lenta de la que se había burlado. FIN
  • ¿Cuál es la moraleja? Haz clic para conocerla NO TE RÍAS DEL DÉBIL PUES ALGÚN DÍA TE PUEDE DAR UNA GRAN LECCIÓN.
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